Consejos para que el gato no se orine en la alfombra

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Cuando un gato llega a un nuevo hogar o bien acaba de nacer, necesita adaptarse y ser educado para que adquiera unos hábitos correctos. En general, son animales muy limpios, pero también deben aprender a usar sus propios productos como el arenero para orinar. Y esto es especialmente importante con el fin de evitar que el minino se orine en cualquier parte de la casa y, sobre todo, en las alfombras porque les encantan. Y, ¿qué puede hacerse para impedirlo? Aquí te contamos unos consejos para evitar que la alfombra se convierta en su “particular” arenero.

Problemas de salud

Si se ha enseñado al gato a hacer sus necesidades en el arenero y, de pronto, se percibe que hay orina en otras zonas de la casa o en la alfombra, es importante acudir al veterinario.

El motivo no es otro más que el gato puede tener un problema o infección en su tracto urinario y vejiga, que le haga orinar sin poder evitarlo. Esto explicaría que no usase siempre el arenero o bien haya dejado de emplearlo al escaparse la orina.

En casa

Una vez descartado o solucionado el problema de salud, se pueden seguir otros consejos si el gato se orina en la alfombra. Por ejemplo, uno de los más efectivos es cambiar el arenero de sitio, ya que puede que el minino se encuentre mejor en otras zonas del hogar que la que se ha elegido inicialmente.

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Eso sí, siempre se deben elegir zonas de la casa poco transitadas, así como el cuarto de baño o la terraza, entre otros posibles emplazamientos dentro del hogar. En la elección, también es conveniente tener en cuenta que la zona del arenero no quede muy lejos de las áreas en las que suele estar el gato con el fin de evitar que se orine porque no llegue a tiempo.

Además, en aquellas viviendas que son muy grandes o bien tienen varias plantas, una buena opción es colocar varios areneros o cajas de arena en varias zonas para que el gato siempre tenga una cerca.

Y si el gato sigue prefiriendo orinar en la alfombra, la solución pasa por poner un arenero sobre ella y en el lugar concreto en el que le gusta orinar. Una vez haya transcurrido un mes de uso de esta caja, conviene ir moviéndola de manera casi imperceptible hasta llegar al lugar en el que realmente se quiera tener.

Si se da cuenta de que el arenero no está en su zona favorita, no queda más remedio que emplear cinta adhesiva de doble cara en los bordes de las alfombras o en la zona en la que orine. Es una sensación que no gusta nada a los gatos.

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