Entrenar al perro para que acuda a tu llamada


Esta es probablemente la orden más esencial que tu perro debe estudiar. Todos y cada uno de los integrantes de la familia tienen que emplear exactamente las mismas expresiones clave. No podéis llamarle cada uno de ellos de una manera diferente en tanto que lo que conseguiréis es que el perro no lleve a cabo caso a absolutamente nadie. Eso sí, toda vez que obedezca la orden y llegue hasta dónde estáis ahora podréis premiarle con expresiones cariñosas: ¡realmente bien chaval!

La primera cosa que debéis decir es su nombre y lo siguiente la orden. Con un fácil ¡ven! valdrá. Al final, como les comentamos antes, van a llegar los encomios. Con estos encomios tu amigo entenderá que lo que termina de llevar a cabo es primordial para nosotros. Recordad que la llamada se tiene que hacer con solidez pero no con un tono de enfado o enojo.


Si deseáis, y más que nada al comienzo del estudio, podréis premiarle con alguna gominola. Si véis que el perro hace algo entretenido y no es nada arriesgado ni para él ni para la multitud que logre estar alrededor, no le fastidiéis la diversión solo por dejar claro quién manda. Procurad en el momento en que vuelva, si va a efectuar el viaje suelto, que vaya siempre y en todo momento al lado de vuestra pierna, puesto que esto en el caso de urgencia les va a ayudar a cogerle de manera rápida.

Hasta los 2 años de edad, el desarrollo de estudio habrá de ser practicado de continuo y todos los días, si bien siempre y en todo momento existe algún caso particular que ni desde los un par de años acaba viniendo a la primera. Les lo digo por experiencia.


Entradas relacionadas